Vuelo México-Los Ángeles, puerta 23

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Estrella del Valle - Vuelo México-Los Ángeles, puerta 23
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Viñeta

Estrella del Valle (Córdoba, Veracruz), poeta y narradora, obtuvo, en 1998, el Premio de Poesía Memoración a García Lorca, organizado por el Festival Internacional Cervantino y la Sogem. En la primavera de 2007, la revista neoyorkina The Bitter Oleander, que dirige el poeta Paul Roth, le dedicó el volumen trece con una entrevista y una selección de su poesía traducida por Toshiya Kamei y Anthony Seidman. En 2007 recibió la mención honorífica en el VI Premio Latinoamericano de Poesía Ciudad de Medellín con el poemario Vuelo México-Los Ángeles, Puerta 23.
  Ha publicado los siguientes libros de poesía: Bajo la luna de Aholiba (Conaculta-FETA, 1998), Fábula para los cuervos (Premio Nacional de Literatura Efraín Huerta 2001, Ediciones La Rana/IEC); La cortesana de Danann (Premio Ramón López Velarde 2000, Editorial del IVEC, 2002); El Desierto; dolores (Premio Latinoamericano de Poesía Benemérito de América, UABJO, 2003), y el libro colectivo Corresponding Voices, vol. 3 (Point of Contact & Syracuse University, NY, 2007). 
 


Viñeta

Jorge Saldaña

Estrella del Valle tiene el extraño mérito de convertir en nostalgias poéticas el mundo mecánico de un presente con olor a futuro. Vuelo México-Los Ángeles, puerta 23 nos convence naturalmente de que una máquina fría, de que los supermercados y las escaleras mecánicas tienen alma y que ésta puede ser poética.
  La poeta descubre los misterios ocultos de un estacionamiento, de una licuadora para hacer un caldo de pescado televisivo, eso sí, a la veracruzana. A pesar de su mundo angelical aséptico, limpio por fuera y ordenadamente reluciente, Estrella, con discreción, desliza el fino aguijón de su ironía para enterrar hasta el fondo una réplica que llega hasta el propio corazón del imperio.
  Estos poemas me hacen pensar en una niña de sotavento, es decir, de la playa, de tierra caliente, donde las papayas son racimos de soles y las piñas son miles de pequeñas fuentes doradas en el sembradío, pues de ahí me parece que Estrella surgió y, como una nave espacial, fina y delicada que buscó la órbita de la distancia sólo para reportear los mecanismos metálicos y novedosos, a pesar de su simplicidad aparente, dice con vehemencia: «protesto, me inconformo».
  Cuánto deben sufrir los espíritus que tienen que pasar de una geografía a otra, con su pasaporte en la mano, con la visa convenientemente autorizada, después del ceremonial inquisitorial para conseguirla. Cuántas lágrimas habrán de derramar quienes cotidianamente se abren paso entre reportajes de tierras, erosionadas de pólvora y metralla, los que viven en un mar de noticias ensangrentadas y ojos famélicos de los que vienen en busca de un mendrugo de trabajo.
   Me cuesta trabajo imaginar almas de poetas que corren por las autopistas, que suben y bajan escaleras en los supermercados, checando amaneceres, aromas y matices, con el ticket de la poesía en la mano, argumentando a guardias insensibles: «¡yo tengo inspiración!»; en una muchedumbre de maniquíes desnudos que cobran vida para bailar una macabra comedia musical donde la desesperanza pide un drink y fuma un cigarrillo en el área reservada a los seguidores de la eutanasia.
  En conclusión, ¿los poemas de Estrella del Valle son una pregunta o una respuesta? Mi respuesta es que ésa es mi pregunta. 
 


Viñeta

Martin Camps

México-Los Ángeles son dos ciudades unidas por un intersticio, un hyphen, que como un puente conecta a los habitantes de México con esta ciudad donde se concentran más mexicanos después del D.F. Los Ángeles es la ciudad que conjuga el concepto de Améxica, un Estados Unidos latinizado, cuarteado en barrios donde cada ciudad es la cabeza de la hidra angelina.
Llegar a Los Ángeles es llegar a un capítulo mágico realista («magical urbanism», según Mike Davis) donde convive la máxima maquiladora de sueños mundiales (Hollywood) y la trituradora de sueños locales (North Hollywood). En Hollywood habita el ideal rubicundo de las celebridades de celuloide y en el norte el México y Centro América profundo como una favela o ciudad satélite en una colmena de complejos departamentales que parecen una repetición de fractales infinitos.

Vuelo México-Los Ángeles, puerta 23, de la poeta veracruzana Estrella del Valle tiene como escenario esta ciudad intersticial. El primer capítulo se titula «Lo que se me olvidó en la otra maleta» y se compone de ocho poemas donde se habla con nostalgia de lo perdido: llaves, sombrero, estrellitas, lluvia. Dice sobre la lluvia: «De todas formas, si/ usted/ ve a la lluvia extraviada en la acera de cualquier/ vecindario,/ ¿podría llevarla al cuartel de policía/ más cercano? Se torna peligrosa de cuando/ en cuando» (p. 16).

En el capítulo dos, «Mexican Cooking Classes» se utiliza el formato del recetario para componer fábulas políticas como «Pipián de indio» o «Mole coloradito de cerdo», que cito completo a continuación: «Se desvenan los chiles/ se asan ligeramente y se remojan,/ se muelen con el jitomate,/ ajo, ajonjolí tostado y las especias,/ se muelen bien, bien, bien,/ y si es necesario se encarcelan injustamente./ Se deja hervir hasta que la salsa queda espesa./ Ya que está bien frito,/ se le agrega una gran pieza de cerdo,/ a quien algún día le darán
una sopa de su propio chocolate» (p. 27).

El recetario se convierte en una suerte de parábolas que esconden una moraleja a la manera de Monterroso o José Emilio Pacheco, o mejor como algunos poemas políticos de Eduardo Galeano. El capítulo tres, «Se solicita muchacha», inicia con el poema «Wrong Number», que describe el destartalado aparato cultural estadunidense (con Paris Hilton como su edecán) desde los ojos latinoamericanos: «Señor productor, yo quiero ser artista. He mirado las revistas en que sale esa/ muchacha rubia,/ la heredera de la cadena de hoteles»  (43). El catastro de los siguientes poemas describe el panorama de cultura de la celebridad: Victoria Beckham, la lista de Forbes, las mujeres a las que el cabello les brilla «como un mango de temporal». Por otro lado, en el poema «Contour», en formato de epístola, se habla de los afanadores del sueño americano, de la elegancia de una casa en esta calle de la opulencia, donde, «están solicitando una muchacha» (p. 52).

En el capítulo cuatro, «5 Boring Poems», se habla también sobre el hastío y soledad que acompaña al sueño americano, el aburrimiento: «Tiene tiempo que busco una palabra/ un camino amarillo para decirte que todo aquí es/ bien aburrido, pero no quiero hacerlo así de/ frente» (p. 56). El capítulo cinco, «Contrabando y traición», es una sección más reaccionaria con algunos poemas donde se ofrecen algunos datos biográficos (según la nota al lector): «Mi madre fue una maestra normalista que/ regresaba a casa con unas cuantas monedas/ en su bolsa/ y los zapatos gastados por el lodo y una bolsa/ de pan/ y una bandera roja» (p. 64).

El capítulo seis insiste sobre la pérdida de fe al llegar a la ciudad y se habla sobre algunos espacios del paisaje angelinos, como «Dora’s Palace», «Welcome to the Los Angeles Zoo» o «Hollywood Boulevard». En el último capítulo, «Táctica y estrategia», se habla sobre los «Juegos de guerra» de la infame School of the Americas en el tono irónico de un juego infantil: «Tú la traes. Un, dos,/ tres por mí y todos mis compañeros/ desaparecidos a la hora del recreo» (p. 99).

En resumen, Vuelo México-Los Angeles, puerta 23 es un libro sobre un viaje, el inicio de un desplazamiento, de la llegada a Los Ángeles (North Hollywood) y que acompaña una cierta visión nostálgica de México (Veracruz). Una de las vertientes del libro es la cultura de la celebridad estadunidense en contraste con la cultura mexicana (latina), es decir, los dos polos que trabajan por el mismo «sueño americano», los productores de sueños y quienes se encargan de acicalarlo. Estrella del Valle presenta un texto donde aborda las realidades de vivir en el grieta entre dos culturas, tres lenguajes (español, inglés y spanglish), así como las diferencias de clase, raza y cultura que se golpean tectónicamente en esta ciudad donde conviven casi todas las culturas del mundo. En este universo angelino, la única posibilidad es la escritura firme en un apartamento con una ventana que da hacia una calle repleta de autos, mujeres paseando a sus perros, palmeras, las colinas donde viven los ricos bajo un cielo azul y un sol invariable, porque, como dice: «todo el mundo lleva una/ guerrilla adentro/ tratando de aventar una granada por la boca» (p. 68).  

http.educacion.vivenicaragua.com/400elefantes/2008/09/03/estrella-del-valle-vuelo-mexico-losangeles-puerta-23.html

 

 

 

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