Verificación de la ausente

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Armando Pereira - Verificación de la ausente
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Viñeta

 

VerificaciÓn de la ausente, de Armando Pereira

Juan Antonio Rosado

Hay obras literarias a las que es inútil contemplar desde la debatida posición de los géneros, no sólo porque dichas obras, en conjunto, se mueven en zonas tan distintas y a veces hasta contradictorias como la investigación, la novela, el cuento, el ensayo académico, la ficción, el ensayo creativo, la crítica, el poema en prosa y en verso, sino también porque, en sí mismas, estas obras, aunque resulte paradójico, constituyen al mismo tiempo una unidad indestructible, llena de vasos comunicantes. ¿Cómo percibir, en este sentido, a un autor como Armando Pereira (1950), quien se mueve con soltura en zonas tan distintas como la poesía, el ensayo, la investigación, la crítica y la narrativa? Como todo gran escritor, Pereira se niega a ser clasificado o encasillado en algún género preponderante.
No obstante, si puede afirmarse que sus libros Amanecer en el desierto y El ruido del mar son de cuentos, y que Las palabras perdidas es una novela corta; si podemos decir que Novela de la Revolución Cubana son ensayos más o menos académicos; que el Diccionario de literatura mexicana, que él coordinó, es un libro de investigación, y La escritura cómplice, sobre Juan García Ponce, que Pereira también coordinó, es un libro de crítica literaria, ¿cómo describir su último libro, titulado Verificación de la ausente (2005)? En principio —el autor lo advierte— retoma algunos textos de Ciudad sitiada (1982), pero también agrega poemas y otros escritos de reciente creación, de tal modo que en un mismo volumen aparecen diversos tonos, temas, voces e incluso poéticas: desde un poema en verso o en prosa, hasta una carta o un relato fundamentalmente descriptivo y simultaneísta; desde un casi aforismo marcadamente irónico, hasta un breve ensayo lírico...
El texto con que se abre el libro, “Los beneficios de la costumbre”, es cáustico, de un humor ácido con que el autor concluye que si nos hemos acostumbrado a la bomba atómica, a las fábricas y campos de concentración o a una “bonita lámpara de piel de judío”, “¿por qué no acostumbrarnos a una tarde como ésta?” En cambio, “Los pájaros” es un breve ensayo, una reflexión en torno a la naturaleza y su contraposición con el mundo humano, para concluir con una visión solipsista en que la propia mirada —como en Sartre— hace aparecer al mundo. El poema narrativo en prosa cuyo protagonista sin rostro es Deseo, por el contrario, constituye una especie de alegoría irónica en la que se une el maremágnum citadino y aparentemente racional con la irracionalidad del instinto separado del cuerpo que lo genera. En “No, porque era coja”, el autor prefigura otro de sus cuentos: “Los avatares de un hidalgo en tierra de tátaros” (incluido en El ruido del mar) y revela, por tanto, una de sus obsesiones: la muerte por empalamiento.
Lo imaginario como reflexión y como representación, la subjetividad, el niño que por ir en busca de una pelota se introduce en el vientre de una mujer para ser luego digerido, la maternidad, la adolescencia, la memoria, la noche o el lado nocturno del ser, la ciudad y el deseo, los sistemas de pensamiento como cedazos a través de los cuales hacemos pasar la vida, el tiempo y la ausencia, la escritura misma como el lugar de la recurrencia, son temas fundamentales que, en buena parte, el Armando Pereira ensayista ha tratado también en libros como Graffiti.
Las breves e intensas joyas literarias, que a menudo cabalgan entre el ensayo y la poesía, y que Armando nos ofrece en Verificación de la ausente, se hallan marcadas sobre todo por la sensibilidad y la imaginación. Esencialmente, se trata de un libro de poesía, entendiendo esta palabra en su acepción original: como acto de creación.

 


Viñeta

 

Armando Pereira: Verificación de la ausente. México: Editorial Praxis, 2005. 60 págs.

 

Viñeta

 

Libro de la memoria, de la reinvención de los hilos queentrecruzan una historia grabada en cada poro de la ciudad, voz petrificada en los intersticios, en las oquedades del tiempo, Verificación de la ausente es el canto desnudo de un poeta que se internó en la desolación del caos.
Diversas miradas que construyen las imágenes; las pulsiones del libro se rencuentran en los extravíos, en la ciclotimia de las calles, en la búsqueda de respuestas que se multiplican en el infinito. Es la ciudad poetizada por la soledad, el espejo de los hombres, lasangre del origen; también, el límite del espacio, del tiempo que se diluye en los laberintos de un alma que no se halla. El deseo, la otredad, la develación, el desasosiego, el asombro del poeta ante los hechos cotidianos transforman en grito rebelde hasta el acto más nimio.>
 

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