Transeúnte de la muerte

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Julio Palencia - Transeúnte de la muerte
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Viñeta

 

Julio Palencia nació en la ciudad de Guatemala en octubre de 1961, donde radicó hasta enero de 1982, año en el que tuvo que exiliarse por motivos políticos. Este es el primer libro que publica. En esta edición presenta su trabajo reunido de 1985 a 1988. En él se hace una reivindicación al derecho de sentir y de pensar libre.
 


Viñeta

Carlos López 

De la poesía de Julio Palencia puede decirse, sin temor a equivocarnos, que es muy violenta: no es producto de la traspolación de valores sino de la rebeldía innata en un hombre que se debate entre el ser y el querer ser. No es su ejercicio literario un juego retórico sino una confesión de parte.
        Este libro está asido en sus extremos por el amor y la esperanza, aunque en la elipsis se encuentra el dolor, el desencanto, la soledad, el abandono, el ansia, la frustración, el hedor humano, el recuerdo, la vida, pues, y todo atravesado de manera central por la muerte. El desenfado en la poesía de Julio Palencia no va en demérito de su obra; al contrario, confirma que a veces la forma y el contenido necesitan, además de la honestidad, la sinceridad.

 


Viñeta

Carlos López

Esta obra expresa la nostalgia por la patria perdida. Aquí hay ecos de la poesía de Luis Cardoza y Aragón, muerto en el exilio. Naturaleza violentada, represión contra la libertad, sojuzgamiento de las voces críticas son algunas de sus temáticas

 


Viñeta

 Carmen Nozal

En medio de la catástrofe política que persiste en Guatemala, los versos de Julio Palencia combinan con el campo y las flores, con los elementos de la naturaleza, con las conversaciones de los grillos que denuncian un pasado y un presente oscurecidos por los desfiles militares.
        La muerte acecha en estos versos como en la realidad que ha vivido su autor, el cual ha encontrado un antídoto visceral y poderoso en la escritura. Por eso no es de extrañar que —unificados en una sola piedra— broten y se desplieguen por este libro mariposas sin color, delfines sin corona, gaviotas que se convierten en velas, zopilotes andariegos o perros que viven en la misma pesadilla de buscar a la luz como un sol atado a la tierra, como una iglesia muy blanca o como un alma en pena, siempre amarilla.
        En este canto, y a medida que avanzan los poemas, el lector comparte el mundo lúdico que nos ofrece el autor, aunque sea el exilio un tema tenebroso y cotidiano.
         Julio Palencia consigue plantearnos su historia sin caer en el panfleto ni en el melodrama. Su voz transcurre al lado de los girasoles que buscan la luz para mostrar el esqueleto de las cosas.
         Esta obra merece larga vida.

 


Viñeta

Javier Torres Parés

Este libro constituye un avance, en el mejor sentido del término, en la exploración atenta que estos temas exigen para restituirle a la historia social la riqueza de su devenir.
 

 

 

 

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