Por debajo del agua

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Manuel Muñoz - Por debajo del agua
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Viñeta

 

Manuel Muñoz (México, DF, 19 de noviembre de 1953-17 de noviembre de 1995), poeta, estudió la licenciatura en letras españolas y la maestría y el doctorado en letras modernas en la Universidad Iberoamericana. Colaboró en diversos periódicos y revistas. Obtuvo el premio Los Mejores Estudiantes de México en 1977. Publicó Los peces en Dos voces en alta mar.

 


Viñeta

Carlos López

Por debajo del agua, el último libro de este brillante poeta, publicado después de su muerte, es un homenaje, de él y para él, de la poesía. Escritos con intensidad envolvente, desgarradora, con deseo irrefrenable, los textos que contiene este poemario son, a la vez, una prueba del dominio del arte poético de parte de su autor, sobre todo en el difícil equilibrio de fondo y forma. Manuel Muñoz reunió aquí sus poemas de un lustro; no obstante, la esencia de sus versos es atemporal y, por lo mismo, infinita. Dice José Revueltas que «el verdadero artista siempre ve la vida con los ojos de la muerte». Nada más cierto en el caso de nuestro poeta, quien, aparte de tratarla de manera lúdica, la trae a un plano existencial: «eterna, neutra, cruel, devastadora,/ porque mucho a la vida se parece». Manuel Muñoz vive en cada uno de sus versos porque en cada uno de ellos puso su vida.
        La poesía era la obsesión de Manuel Muñoz, su vida. Convencido de su elevado arte, ofició con las palabras, bebió de su cáliz amargo. Luchó verso a verso, sangró la poesía; lloró con ella. Pocos poetas, como él, arriban al estado poético.
        Él le toma el pulso al mundo. La armonía que transpiran sus poemas se deben a la mesura autoimpuesta y a la métrica para componerlos. 

 


Viñeta

Gloria Prado 

Cómo desenhebrar el tramado de sonetos dictados por el dolor, la pasión, el deseo y su pareja fiel, la muerte? ¿Cómo dar cuenta de esa «obsesión» por la forma que lo traspasa explícita e implícitamente? ¿Cómo, en fin, fragmentar la intrincada red de imágenes que lo encarnan?
        Escritura-cuerpo-forma se sintetizan para ser vertedero de dolor, pasión y muerte, «sustancia precisa».
        Desde el título, Por debajo del agua apunta a esa nostalgia que para Manuel Muñoz el grupo de los Contemporáneos siempre suscitó. Nostalgia de la forma, nostalgia del tema, nostalgia de la creación, «nostalgia de la muerte». La intertextualidad cruza amorosamente su poesía, la traspasa, la encarna.
        Esta obra se constituye en manifiesto, poética, conciencia de creación, acto de amor con la poesía, coito, dolor que se resuelve en vida-muerte al concretarse como palabra-letra. Es escritura del cuerpo y cuerpo de la escritura.
        Por debajo del agua es viaje a la semilla, esa vuelta al principio: al vaso, a la nube, a la noche, continentes de la sustancia que se derrama. Es un itinerario hecho de dolor, renuncia, muerte para dar a luz, de modo triunfal, a la poesía que se ahoga en el pecho de tanto contenerse. Es ir desde la forma vacía, transitando por la posibilidad, hasta el momento feliz, pero brutal de la creación, que se desgrana indolente, tras su tenaz resistencia. Y es también, el propio análisis de la creatividad por su teoría poetizada, que ahora se dice y canta. Con un movimiento espiral de torbellino, crece, se erige, penetra, posee y reduce por la potencia de su ímpetu. Poesía que se poetiza, escritura que se autoescribe, canto que se canta, forma que reforma, sustancia que llena al transmutarse.
        Discurso poético, el de Manuel, impecablemente forjado, puro, prístino, esplendor de sustancia transmutada en forma, precisión en el metro, pulso recatado de la rima, riguroso escrutinio lexical, imágenes nacidas de su extremada sensibilidad, y de la concomitancia y eco que en él dejaron sus maestros. Cumplimiento, puntualidad, limpidez, luminosa explicitación a través de las metáforas, metonimias, sinécdoques, oxímoron y símiles, andamios de la construcción de aquel dolor gozoso, oh, enorme paradoja, son las cualidades definitorias de esa poesía intelectual a la vez que apasionada de nuestro amado e inolvidable Manuel, caudal de poesía, amor, sufrimiento y canto recatado que lo traspasaba.

 

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