Poéticamente incorrecto

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Miguel Ángel Arenas - Poéticamente incorrecto
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Viñeta

 

Miguel Ángel Arenas Haro nació en Villarrobledo, un lugar de La Mancha, en noviembre de 1978.
        Es licenciado en humanidades y cursó estudios en antropología social.
        Realizó cursos doctorales en la International University of Turku (Finlandia) y en la Universidad Nacional de Entre Ríos (Argentina). Derivados de estos estudios y de su vocación creadora han sido sus viajes por más de 40 países.
        Invitado a numerosas universidades de Argentina, Chile, Uruguay, Alemania, Georgia, Centroamérica y México, y a seminarios internacionales (Jerusalén, Amsterdam, Casablanca, Zagreb, Gdansk, El Cairo), en los que diserta sobre el papel de la poesía en un mundo globalizado. En conjunto, han sido más de 20 países donde Arenas ha presentado su obra.
Recibió varios premios de poesía y prosa de carácter regional y nacional. Tiene publicados Sobre Arenas (2002), Poeta quien lo lea (2003) y Poemas para repensar el mundo (2004).

 


Viñeta

Arturo Noyola

 

Poéticamente incorrecto, de Miguel Ángel Arenas, una creatividad itinerante

Un sentido de desplazamiento le da columna vertebral al poemario Políticamente incorrecto. Miguel Ángel Arenas ha concebido los textos de este libro a lo largo de una dilatada geografía que lo ha hecho pasar de un lado al otro del mar, no tanto para descubrir un mundo diferente, sino para que ese sentido itinerante se aleje del espacio recorrido para acercarse a un sentimiento nómada que cambia los cinco sentidos con los que el poeta percibe la realidad al ir discurriendo por el mundo.
        En cierto modo un diario de viajes hecho con poemas, Poéticamente incorrecto da cuenta de una suerte de epifanía que se manifiesta a su autor al dejar éste las regiones de la vieja Europa para adentrarse en las del Nuevo Mundo. No son tanto regiones geográficas cuanto lo son existenciales, sociales y emotivas. La poesía, así, va cambiando sus derroteros y, de ser en la primera parte del libro una cierta indagación existencial que en el más mínimo de los poemínimos pregunta, solamente, «por qué», y se responde con el más extenso de los poemas largos con un «porque» que es un recipiente de cualquier significado, es decir que a la pregunta originaria no le encuentra respuesta, se convierte en una poesía cada vez más airada ante la revelación que se manifiesta, por ejemplo, en «Sálvame de San Salvador», cuyo sentido iluminador de una realidad humana antes desconocida hace que el poemario sea, precisamente, poéticamente incorrecto.
        La palabra compromiso, puesta en poesía, padece en la actualidad de algún grado de ninguneo, palabra ésta, por cierto, exclusiva de cierta región del nuevo mundo. Pero qué se puede hacer ante el viajero que se ve enfrentado al apocalipsis que le revela el sentido iracundo de su expresión, el alegato que, en «Esto que iba a ser un poema de amor», crea una metamorfosis que va de lo emotivo a lo social y subvierte el amor convencional en un amor que es rabia en la constatación de la impotencia en que reside la miseria.
        Ofrece Miguel Ángel Arenas hablar claro desde el primer poema de su libro y cumple su promesa al lector. Pero no lo hace sólo desde las trincheras de un realismo antipoético que pretende exponer una realidad injusta y opresiva, sino con abundantes recursos retóricos que se manifiestan, por ejemplo, en el casi oxímoron, casi paradoja «Anoche no pude conciliar la pesadilla/ porque tuve un sueño», o en la persistente anáfora de «¿Palabras?»
        Empiece usted el viaje en un vago Viejo Mundo, cruce el anchuroso ponto con dirección al Nuevo, al conquistado y después colonizado; siga el itinerario existencial, emotivo, de creciente indignación, que propone Miguel Ángel Arenas. El sentido moderadamente jocoso que pudiera tener eso de «poéticamente incorrecto» se aclarará, quizá, con un poco de suerte, en otra epifanía.
 

 


Viñeta

Carlos López

La clorofila de los poemas de Miguel Ángel Arenas, poeta de la tierra, proviene de la experiencia vital y la profundidad de las ideas que los cimbran más que del rigor de la forma. Ésta se logra mediante un discurso con tono firme; se construye con una voz poética que toma distancia de la lirica anquilosada, de cierto intimismo trasnochado y del arrobamiento que producen las imágenes (a veces, verdaderos lugares comunes) preciosistas, deslumbrantes, correctas a quienes perciben el arte de la poesía desde puntos de vista canónicos, académicos, puristas. El grito radical del poeta viajero recoge la otra voz de los pueblos adonde va en busca del desciframiento de la realidad; Arenas no se contenta con la contemplación de la maravillosa geografía —igual en todos lados, hasta en su terrible depredación por el hombre—; se interna en los laberintos misteriosos del ser y en su condición también única. Éstos son los cantos de una voz que se distingue del concierto de voces poéticamente correctas por su honestidad y valentía.

 

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