La última bandera

la-ultima-bandera.jpgla-ultima-bandera.jpg

Saúl Ibargoyen - La última bandera
$40.00


Preloader

Viñeta

Saúl Ibargoyen Islas (Montevideo, Uruguay, 1930) ha publicado tres novelas, cuatro libros de cuento, cuarenta de poesía, uno de teatro y un disco con sus poemas; es autor de cinco antologías de poesía; su obra ha sido difundida en diarios y revistas nacionales y extranjeros. Fue jurado en varios premios internacionales de poesía, periodismo y cuento en Cuba, México, Nicaragua y Uruguay; dos veces presidente de la Asociación de Escritores de Uruguay y miembro del Partido Comunista de su país. Impartió talleres literarios en México y Uruguay y ha participado en numerosos foros, encuentros y congresos literarios en la urss, rda, eu, Cuba y Paraguay; ha traducido a diversos escritores portugueses, brasileños y franceses. Fue jefe de redacción de Plural de Excelsior. Vive en México desde hace 40 años años; se dedica al periodismo cultural y a la coordinación de talleres literarios. Es miembro permanente del jurado que atiende el programa Tierra Adentro de apoyo a revistas de provincia, auspiciado por el Conaculta. Es asesor del Grupo Editorial Eón. En cumplimiento de actividades culturales ha viajado por más de 20 países de América Latina. 

 


Viñeta

Carlos López

La poesía de Ibargoyen rastrea la historia remota de un lugar que puede ser éste o el lejano oriente. En sus cantos se nota el desgarramiento del escritor, pero también la apuesta por la vida. Su escritura está marcada por la experiencia revolucionaria y su esperanza por el cambio. Hay una cosecha de la gran literatura del Uruguay. Su escuela está enraizada en toponimias que todos conocemos. La última bandera es un trabajo honesto.

 

Viñeta

 

 Entrevista de Saúl Ibargoyen con Miguel Ángel Muñoz

«La última banderaes un extenso poema motivado por la guerra del golfo, al tratar en él las desastrosas consecuencias no políticas, pero sí culturales del conflicto —el país ubicado entre el Tigris y el Éufrates es el inicio de las culturas urbanas, de las ciudades-estado, de la organización social basada en la escritura y también donde se generaron piezas literarias tan estupendas como la epopeya de Gilgamesh, hace 4 mil años—. Al tratar ese asunto, el lenguaje debió apoyarse en la Biblia, el Corán, además de textos egipcios, babilónicos y otros, no por frívolo afán erudito sino por necesidades internas del autor y del poema.
        «No concibo en mí la compleja felicidad propia, personal, sin la felicidad de los miles de millones de seres humanos y de otras especies que pueblan este precario planeta. Por eso es que en La última bandera aparece también un acápite con palabras de santa Teresa de Jesús y explícitas intertextualidades referidas a la conquista de Mesoamérica. No se trata de idealizar ni poetizar ningún sistema social, ni político, ni filosófico y, mucho menos, religioso. La felicidad social está asociada a la justicia; niega el autoritarismo, el consumismo, la enajenación y la autocomplacencia narcisista. Y la expresión poética que pretenda incluir todo esto, deberá por fuerza ir hasta el final, hasta la posibilidad última de cada palabra. Creo que, al menos parcialmente, he asumido el riesgo y sus consecuencias».

 
Todavía no hay reseñas para este libro.