Hilos de luna

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Autor: Irma Tapia

Irma Tapia - Hilos de luna
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Viñeta

 

Hilos de luna, salmo de existencia

Óscar Wong

Más allá de toda concepción estética, la Poesía se derrama en raigones luminosos de vida, en crepitaciones nostálgicas y desoladoras. La existencia como un fluir continuo que nos impacta y, a veces, nos hace rebelarnos. El reclamo de Job ante la inmóvil presencia divina y los prejuicios de aquél que se sabe endeble ante la hostilidad del mundo. La Poesía toca esas zonas lacerantes, vívidas. O plenos de estrepitosa luminosidad. Por lo mismo, sin estruendos, con gran capacidad de síntesis y reflexión, Irma Tapia va forjando su palabra lírica a través del dolor y la nostalgia, del amor y la dolencia. La vida como un entramado de ritmos y estrofas se fija en sus poemas, que dialogan de manera sensible con el lector.
        Salmo de existencia, Hilos de luna, su nueva obra que ahora nos convoca va determinando la desolación y el desconsuelo. La muerte, la desesperanza son sus coordenadas, pero el eje donde se disparan esos tonos precisos, sobrios, es la naturaleza íntima donde tiene lugar el silencio y la redención, considerada como palabra, como poesía. Como mujer sensible, la autora ha buscado enfrentar, de manera justa y adecuada, su aprehensión literaria, su visión del mundo. La verdad, la emoción, se manifiestan no sólo como creación artística, sino como esa honda vivencia que los filósofos del arte determinan como percepción sensible.
        Desde su primer libro, denominado Espigas en lo nuevose advierten los tonos cromáticos, melancólico y taciturnos. Indudablemente fue un magnífico primer libro, donde la voz de la autora transitaba desde el «Umbral» hasta comparecer líricamente ante el «Hechizo de la piedra».
        Pero si de conjuros e invocaciones se trata, Irma Tapia hurga en sus recuerdos como una maga sabia; los remueve y los deposita en ese viejo caldero de la memoria para obtener la inspiración, la sabiduría, el conocimiento, la expresión sagrada. Los Hilos de luna se generan como una mágica poción producto de la entrega, la disciplina y el poderoso llamado interior denominado vocación.
        El título es determinante, de ahí el acento nostálgico, parco, que se abate sobre el poemario. Seguramente, por esa visión trágica que se advierte, Irma Tapia exclama:

Fugaz, la vida como el agua se desliza.
        Pistilos de flor
se desmorona.

La expresión tiene similitud con lo que precisaba en Espigas en lo nuevo:

        Todo tiene la fragilidad del viento.

        Cierto: Lo circundante del universo pesa. Y a veces la acometida se fija en los cuerpos. Pero también es verdad, entonces, que el espacio interior se descorre como un límpido velo. Las heridas aún sin cerrar de la memoria, los altibajos y desvelos, la hostilidad del mundo circundante van conformando este universo de cadencias y metonimias. Más allá de cualquier recurso retórico, la sabiduría, la observación, la carga de existencia potencializan el discurso y hacen que uno realmente advierta cómo brotan esos Hilos de luna. Por eso es evidente que Irma Tapia también recurra a la memoria, a la observación y a la aprehensión sensible del mundo. Revelándose, haciéndose uno con la autora, surgen evocaciones, aromas ocres, vislumbres luminosos para integrar esa atmósfera llena de escarcha y melancolía. Independientemente del adiestramiento técnico, del conocimiento de la preceptiva, sus poemas logran perturbar la naturaleza sonoro-semántica del poema:

El sol escanciaba su luz detrás del cerro,
        en tu pupila la tarde se azulaba.
                                                         p. 18

        Irma Tapia contempla en silencio. Sabe que la vida misma se desliza con crueldad impasible hasta metamorfosearse en lluvia que humedece epitafios, intuición y expresiones sensitivas para fijarse en esas combinaciones de sílabas largas y breves. Se hace presente para revelarnos signos y presagios:

Como herradura de caballos
        retumban
        tus pasos en la piedra.
        Dejan huellas en el camino.
                                                   p. 19

        Cinco estancias determinan la voz, las intenciones de la autora. Los títulos mismos son harto significativos: los 6 poemas de «Burbuja desolada», por ejemplo, exteriorizan la desolación que clava sus espinas. Hay versos contundentes, brillantemente ríspidos, reveladores:

 Llegó a puños la fatiga.
                                        p. 21

        «Balance de penumbras» asume un tono sobrio, preciso. Y el cúmulo de verdades expresadas en imágenes contundentes, en poemas con acentos neocreacionistas, como «Labor» (p. 31) o ese denominado «Añoranza» son fundamentales para conjugar la poesía y la existencia. El ámbito personal se devela en recogimiento:

 

Y la mañana abre
de par en par tristezas nuevas.
                                                p. 32

 

        Sobrecogida, la naturaleza busca la concisión, la dinámica voluntad de la expresión sonora, aunque finalmente se impone el rito personal.

 

Si duermo, palpo el rosal que dejas.
Si despierto, acaricio tu mirada.
Siento que bebo las estrellas.
                                                p. 34

 

        «Neblina herida» rescata un único poema: «Polen lunar», donde el recuerdo de la hija fallecida establece un eje evanescentemente vivo, aunque:

La tarde se tiñe de amarillo
        y envuelve al espacio en una nebulosa ocre
        que sostiene a la lluvia.
                                              p. 40

        Los nueve poemas de «Pasos de aire» nos van preparando para desembocar en «Al filo de la vida», donde la muerte vuelve a impactar la existencia de la autora. El poema «Granada cordelina» pretende conjurar a ese ángel oscuro que derrumba esperanzas e ilusiones, pero que siempre está ahí, circulando, acechando incluso entre los muebles:

 

Como animal embravecido,
hace trizas la carne;
cal, los huesos.
                             p. 69

 

        Hilos de luna va más allá de la simple expresión lírica, más allá de los recursos estilísticos que Irma Tapia exhibe. Y aunque la poesía habla a la imaginación y se fija entre el relato y el canto, en Hilos de luna los objetos son verdaderos oráculos que revelan y develan el mundo; así, la piedra es algo más que su simple condición dura y las mañanasno sólo se derriten sobre los techos oscuros de las casas. Salmodia de existencia, dije al principio. Acaso por lo mismo Irma Tapia transforma a las palabras en algo útil, en una fuente de vida y mantiene al mundo, a su mundo, en movimiento.

 

En la noche danza su cuerpo transparente,
fractura peñascos, expande luz, abre caminos.
                                                                        p. 55

 

Cierto: esta nueva aventura lírica de Irma Tapia surca senderos, completa espacios anímicos y convoca a la Palabra para trastocar al cosmos.

 

 

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