De cómo los escombros dejan de serlo

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José Cedeño - De cómo los escombros dejan de serlo
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Viñeta

José Cedeño nació en Morelia, Michoacán, en 1967. Poeta, narrador y ensayista, estudió poesía con Raúl Renán y narrativa con Daniel Sada. Ha escrito cuento: Aunque sea por error; poesía: De dioses, espejos y metales (Resistencia, 2005), De cómo los escombros dejan de serlo (Editorial Praxis, 2008), De ese deseo furtivo, Invasiones; el poemario infantil Feria de juguetes; la antología Palabras en poesía, cincuenta poetas mexicanos (Siglo XXI Editores, 2008) y la novela Capicúa. Fue fundador de la revista Confabulario y participó en Papeles de Literatura, del INBA, y Pasto Verde. Asimismo, ha colaborado con ensayos, reseñas y entrevistas para los periódicos El Nacional, El Financiero y La Jornada. A lo largo de los últimos diez años, ha impartido talleres de poesía, cuento y redacción en diferentes instituciones públicas y privadas.
 


Viñeta

José Cedeño

Hemos hecho del mundo un escombro con el progreso multiplicando la sangre; la sangre abierta, herida en sollozos, en abandono; en avaricias que pisotean los herrajes del hombre, de su tiempo, sus segundos, su carne, los sueños esbirros.
        Hemos hecho escombro nuestros días, y en ellos vivimos atrapados, mortecinos. Es la avaricia que nos ha formado, el poder de nada; porque, al final, bajo los escombros la muerte espera, homogénea, sin latitudes.
        Hemos hecho del mundo escombro y sobre él somos espejo, inasible ya, irrecuperable. Y así estamos orgullosos de esta asfixia entre el polvo, el grito; la necedad ceñida por el péndulo, por la noche, por la catarsis inevitable del escombro.

 


Viñeta

Max Rojas

Leer poesía implica, para su cabal disfrute, que el lector se meta en el poema, lo haga suyo, le explote entre las manos y surja un destello nuevo, una idea nueva, un nuevo mundo.
        La poesía, si es buena, levanta cicatrices. Es y debe ser un arma peligrosa que abra las heridas y, con ello, nos haga repensar la vida, la de cada uno y la de todos, que es de lo que habla José Cedeño. Un creador auténtico asume el papel de cantar o de llorar por todos; es como el comienzo y el fin de la jornada humana, su vocero —el mejor, sin duda—, porque igual entiende los pesares del cuerpo y la materia que los sufrimientos del espíritu y sus innúmeras congojas.
        Somos eso: una mezcla peligrosa de carne y vísceras humeantes; pero, también, de helado raciocinio o pasión que se enardece y destruye todo lo que tiene enfrente. Amor y locura son gemelos que apenas se soportan y de esa contradicción desgarradora parte nuestra esencia. Ser y no-ser se toman de la mano, pero muchas veces agarran distinto recorrido.

 

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