Lo que el ciclón nos dejó y Al filo de la fantasía

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Lo que el ciclón nos dejó y Al filo de la fantasía, Felícitos Hernández Roque, 2012, 88 p., ISBN 978-607-420-117-8, $100.00
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Viñeta

 

Felícitos Hernández Roque (Copala, 23 de noviembre, 1933-Acapulco, 15 de enero, 2003) fue investigador del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales Agrícolas y Pecuarias. Se graduó de ingeniero agrónomo en la Universidad Autónoma de Chapingo, donde hizo su maestría en entomología. Formó a un número considerable de investigadores agrícolas especialistas en la palma de coco y  publicó sobre el cultivo del cocotero.

Fue un consumado lector; toda su vida tuvo el hábito de sumergirse en lecturas de tipo filosófico, político, social y en novelas clásicas que le inculcaron la pasión por la escritura. En 1977 escribió «Lo que el ciclón nos dejó» y «Al filo de la realidad»; un par de años más tarde, «Aventura electoral». Entre 1983 y 1985 redactó la novela Los lenguaslenguas, de la cual sólo se conservan algunos capítulos, y Entre oscuro y claro, novela histórica de Copala, y «Tío Conejo» o «Tío Lorenzo», cuento largo que narra las aventuras de un singular hombre-conejo.

 


Viñeta

 

Nacido en 1934, Felícitos Hernández Roque falleció en 2003 sin ver publicada su obra literaria. Este ingeniero de profesión, originario de Copala, lector voraz de toda la vida, empezó a escribir a finales de la década de 1970, cuando radicaba en Mazatlán, Sinaloa. El volumen que el lector tiene en sus manos reúne dos de sus narraciones.

«Lo que el ciclón nos dejó» narra los incidentes de un grupo de personas en el momento en que su población es atacada por una tormenta. El relato, sin embargo, pareciera importar menos por lo que cuenta y más por la prosa que el autor despliega. El narrador-protagonista reporta el avance de la destrucción, pero su escritura es gozosa, burlesca y erudita, con la que constantemente le otorga a los acontecimientos un tenor humorístico de alta escuela.

El segundo texto muestra con mayor vigor y extensión la operación estilística de Hernández Roque. «Al filo de la fantasía» inicia en Culiacán, donde el nombre de una calle lleva al narrador a imaginar una desopilante conversación de Zeus y Atenea respecto de la historia de México, la Revolución, los caudillos Rafael Buelna y Lázaro Cárdenas, la política. Esta conversación es delirante: el narrador parodia la dicción de los poemas homéricos, contaminándola no sólo con lo fársico que subyace en los asuntos de la historia nacional, sino también con una desatada ironía y un oído de gran aptitud para el coloquialismo. Al término del interludio mitológico, se retoma la historia personal del narrador, pero el relato no cierra; el autor se apropia con gran fortuna de la estructura sinuosa, metaliteraria y paródica de Tristram Shandy, de Jacques el fatalista o de los relatos de Efrén Hernández. El resultado es asombroso: una nouvelle imaginativa, mordaz y carnavalesca en su tratamiento crítico de la historia mexicana y en su hibridación estilística.

 


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