En el filo

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Marco Antonio Flores - En el filo
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Viñeta

 

Marco Antonio Flores (Guatemala, 1937), poeta y narrador, publicó, en 1976, en la editorial Joaquín Mortiz, la novela Los compañeros, luego de ser finalista del Premio Barral de Novela y de ser prohibida su edición por la censura española. Esta obra fue condenada y vituperada por la izquierda sectaria de América Latina. No volvió a publicar en 16 años, ni siquiera en revistas o periódicos.

Antes había editado tres libros de poesía: La voz acumulada (Guatemala, 1964); Muros de luz,Premio Centroamericano de Poesía (México, 1968, Siglo Veintiuno Editores, con un prólogo de Carlos Pellicer); y La derrota (Madrid, 1972).

Durante sus años de silencio editorial, Flores escribió tres novelas, tres libros de poesía y uno de cuentos que obtuvo, en Monterrey, en 1987, un premio nacional.

En 1992, publicó en Guatemala Reunión, poesía completa-volumen I; el libro de poesía Persistencia de la memoria; y una segunda edición de Los compañeros. La siguamonta y Los muchachos de antes, publicados por Siglo XXI y por Alfaguara, respectivamente, son sus obras más recientes. 
 


Viñeta

Bernardo Ruiz

La intempestiva captura de El Tigre pone en crisis a diversas organizaciones chapinas de izquierda, que deben asegurar su supervivencia y la de sus miembros. Pese al peligro que la inmovilidad implica, hay quienes consideran que El Tigre resistirá cualquier presión y tortura. Sin embargo, le temen: nadie dudó en echarlo de la dirección del organismo, acusándolo de corrupto. Hay que salvar a la organización. Con este principio, En el filo abre un abanico de opciones vitales en el que ningún destino es imposible para sus personajes.

Así, entre las paradojas de la amistad y del mutuo conocimiento contrapuestos ante la excesiva confianza, las debilidades personales, las pasiones y los errores humanos, se desarrolla la trama de una historia colectiva que evita con inteligencia el lamento y la politiquería, para abordar con lucidez y nostalgia los momentos decisivos, aquellos que conducen a la pérdida o, bien, al triunfo de la vida.

En el filo posee, entre sus virtudes, la de la narración vertiginosa y el placer de la sorpresa, privilegio para sus lectores.

Pero no tengo palabras para dar una idea aproximada de la novela de Marco Antonio Flores porque serían frases comunes y gastadas, donde no encuentro esa secreta complicidad con la percepción de lo inefable que muchas veces nos despierta alguna música, un acorde, una canción o una sinfonía; en donde el dolor y la nostalgia nos envuelven, no nos dejan; pero su fuerza atrae, redime, como las palabras de Cristo ante el cuerpo de su amigo muerto, Lázaro; y, entonces, una como voz nos ordena ponernos de pie, ver la luz y el mundo, y los objetos bellos y terribles que pueblan el mundo, para sentir que, al menos, sí se puede confiar en uno mismo, nuevamente, vale la pena luchar, hacer, escribir la historia, la verdadera. Nuestra esta vez, y afortunada.

Es ésta una novela excepcional, vertiginosa, brillante, que confirma el lugar sobresaliente de Flores entre los grandes escritores de Latinoamérica.

 


Viñeta

Tania Palencia

En esta novela de contravalores no existe utopía, ni amistad, ni lealtad, ni amor, ni placer, ni saber, ni historia. El hombre vive a expensas de su miseria y su crueldad en contra del otro.

El phatos que se respira es el de la corrupción, la impunidad y la violencia. La novela agrede. Es una cuasitragedia de la descomposición social. Nos muestra la cultura de la delincuencia que todos hemos cosechado y exagera sus secuelas hasta la obscenidad. Esperpento de la violencia. Con una lente gigantesca, deforme y cubista, enseña la podredumbre y no le importa el porqué.

No es ni novela histórica y tampoco novela de la guerrilla. Menos de la revolución. Es novela. Sin más. Es excepcional. Una extraordinaria paradoja novelada. Una experiencia de la estética de lo feo. Quizás una excelente novela de mal gusto, no por bayunca ni cruel ni mentirosa —que nada de eso tiene—, sino por su extenuante atonía, su cansado y uniforme acento.

 


Viñeta

Nuria Boldó
 

 

Marco Antonio Flores nos hace creer que ignora, en En el filo, las raíces profundas de su desavenencia con la realidad. El carácter extremo que ésta adopta en él es la manifestación de insolencia tenaz. Por eso escribe protestando y, al mismo tiempo, buscando, indagando esta misteriosa razón que hizo de él un supremo objetor.

Su obra es dos cosas a la vez: una redificación de la realidad y un testimonio de su desacuerdo con el relato.

El saco de En el filo está repleto. Marco Antonio metió en él lo posible y lo imposible; de ahí, quizás, a veces estallan las costuras. Represión y traición, derroche verbal del léxico chapín, erotismo...

 


Viñeta

Arturo Monterroso

En el filo es una historia del acoso, del fracaso, de la desesperanza. Una historia obsesiva del menosprecio a la vida, de las urgencias de la persecución y de las circunstancias del miedo. Una novela de antihéroes, donde la utopía no tiene ya lugar sino en su propia tumba.

 

 

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