Acta de Xilotepec

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Acta de Xilotepec, Manuscritos de 1558, 1559 y 1606, María Guadalupe Huicochea Enríquez, 2010, 92 p., ISBN 978-607-420-046-1, $100.00
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Viñeta

 

Lilia Palos Gómez

En algunas poblaciones de México, todavía es posible distinguir las formas tradicionales de convivencia: organización sociopolítica, vida cotidiana y desarrollo económico que caracterizaron a los pueblos mesoamericanos; sin embargo, en la actualidad, quienes habitan estos sitios no siempre tienen interés de profundizar en el tema, ya sea por desconocimiento de las fuentes o porque han tomado por cierta alguna interpretación que bien analizada pudiera no ser del todo veraz.

En el caso de Tepeji del Río, dicha herencia indígena y su legado novohispano fueron revisados con rigurosa metodología por la autora y si, como afirma, era práctica común de los conquistadores agrupar etnias de origen diverso damos por cierto que al fundarse la parroquia-convento de San Francisco de Asís el 8 de octubre de 1558 también comenzó la congregación de Otlazpan, pueblo de linaje hñähñü, y Tepexic, de ascendencia nahua. La reducción de ambos fue gradual y la reubicación definitiva se logró al iniciar el siglo XVIII.

En los términos que acostumbra, María Guadalupe Huicochea recopila documentación y argumenta --a partir del cotejo de fuentes primarias como el Acta de Xilotepec–– que la construcción franciscana tuvo propósitos disímiles: reubicar a los macehuales, acelerar su catequización y elaborar nóminas que facilitaran el control del tributo y mano de obra indígena.

Esta obra enriquece y acrecienta la comprensión del mestizaje cultural, pero también compromete a nuestros pueblos para que preserven algunos usos y costumbres como parte de su identidad. No sólo deben enorgullecerse de sus antepasados indígenas; les compete razonar sobre la complejidad del proceso de fusión cultural que se produjo durante la colonización hispana. En estos tiempos en que se requiere la unidad de los mexicanos, es muy significativo el ejemplo de esas dos poblaciones que se vieron de pronto inmersas en una nueva realidad; el reto era sobrevivir y adaptarse a pesar de sus divergencias.

 

 

 


Viñeta

 

María Guadalupe Huicochea Enríquez, promotora cultural desde 1989, estudió historia del arte en la ut de Tula-Tepeji. Colabora en medios locales con artículos de arte, historia regional y arquitectura colonial. 

Ha publicado: En los términos de Otlazpan y Tepexic (Editorial Praxis, 2008) y Una escuela de lengua castellana en Tepexic del Río (UAEH, 2009).

 
 

 

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