El Puro Cuento, núm. 2

puro-cuento2.jpgpuro-cuento2.jpg
Autor: varios

El Puro Cuento, núm. 2, varios autores, 2006, 128 p., ISSN 977-187-078-000-2-2 $50.00
$50.00


Preloader

Viñeta

Visita la página www.elpurocuento.com 
 


Viñeta

Frank Báez

 

Después de recibir varios e-mails de Ariadna, finalmente pasé por la casa de su mamá a buscar el segundo número de la revista mexicana El Puro Cuento. Doña Ramona me pasó la revista y me pasó los dos libros que Ariadna ha publicado en México. La novela Por el desnivel de la acera (Editorial Praxis, 2005) y un libro de poemas bicéfalo (de un lado, Ariadna con La palabra sin habla, y del otro, Daniela Camacho con En la punta de la lengua).

Tomé la revista El Puro Cuento que sin duda alguna tiene uno de los mejores formatos que he visto jamás. Me encanta el tamaño y los colores. Me encanta la advertencia que tiene en el interior: «En esta revista no publica Carlos Monsiváis». El número que tengo es dedicado a la nueva narrativa dominicana. ¿Existe una nueva narrativa dominicana?, me pregunto. En el prólogo me responden: «Pero es difícil, siempre, hacer un diagnóstico certero del camino que está tomando la literatura en una determinada zona geográfica. Y en una isla, con su curiosa sensación de encierro, que además es compartida entre dos países, el intento es histérico y se vale».

La revista abre con un decálogo del cuento de Juan Bosch, ensamblado por Carlos López, a partir de «Apuntes sobre el arte de escribir cuentos». Tiene un cuento de Juan Dicent, de Rosa Silverio, de Enmanuel Andújar, de María Isabel Soldevilla, de Hyden Carrón y de Pedro Antonio Valdez. Hasta tiene un cuento mío y una entrevista que me realizó Ariadna acerca de mi narrativa. Los textos se pueden leer en el sitio web de la revista: www.elpurocuento.com. El cuento no lo soporto, pero la entrevista es más divertida y la he vuelto a releer como si se tratara de otra persona. Hace un rato, Javier Moreno me comentaba que era demasiado seria. Creo totalmente lo contrario.

Hace como cuatro años, Ariadna me dijo en un café que abandonaba el periodismo para dedicarse a la literatura. Recuerdo que le pregunté si pensaba que en cincuenta años íbamos a seguir escribiendo o si íbamos a dejar de escribir en un par de meses. Ariadna no respondió. Ninguno de los dos agregamos otra cosa. De seguro nos quedamos mirando fijamente las tazas de café, como si pudiéramos hacer temblar su contenido con la fuerza de la mirada. Años han pasado y recuerdo la pregunta. Es más, me hago la pregunta a diario, cuando leo un libro o me siento a escribir. Y ahora me pongo contento, pensando que aún seguimos escribiendo y que cada vez faltan menos años para cumplir los cincuenta años de la predicción.


 


Viñeta

 

Joven escritora Ariadna hace patria en el México insurgente

Luis Beiro

 

La joven escritora y periodista estudia en México y trabaja en la revista El Puro Cuento, que acaba de dedicar un número a la joven narrativa dominicana.

Entre el 2001 y el 2004, la joven periodista Ariadna Vásquez Germán fue redactora de este periódico. Cubría la justicia como fuente informativa y, además de sus habituales informaciones y reportajes cotidianos, escribía cuentos, poemas y una columna en el suplemento El Domingo titulada «Cabeza de ratón», muy leída por el coraje de sus ideas y su belleza literaria.

Ariadna quería ser escritora y un día del año 2004 partió rumbo a México a estudiar literatura en la casa Lamm, un centro de estudios superiores, especializados en arte y literatura. Hizo el viaje con un libro de poemas bajo el brazo que acababa de publicarle Noé Zayas en su editorial Ángeles de Fierro, titulado Una casa azul y un manojo de versos antologado también por el propio Zayas en un tomo de jóvenes autoras dominicanas titulada Safo. Desde ese tiempo, sus visitas a su tierra natal fueron breves e invisibles. Sus noticias sobre sus publicaciones aztecas nos llegaban de manera fragmentada.

A partir del 2005, su carrera literaria tomó un nuevo giro al unirse a un grupo de jóvenes alrededor de la Editorial Praxis, una pequeña casa literaria dedicada a las ediciones de autor. En el sello de esa institución publicó su novela Por el desnivel de la acera y, el pasado año, fundó la revista trimestral El Puro Cuento que, en su número 2, fue dedicada a la joven narrativa dominicana.

En este año 2007, otra editorial de ese país, Tinta Nueva, propiedad del escritor azteca Federico Corral Vallejo, le publicó su segundo poemario La palabra sin habla. Todos estos logros son motivos para que sus lectores de Listín Diario conozcan de su voz sus ideas, sus principios estéticos y otros temas controversiales de interés.

 

Luis Beiro: Hasta el 2004 publicaste solamente un poemario (Una casa azul) y ganaste una mención en cuento en Casa de Teatro. Después de 2004, publicaste una novela Por el desnivel de la acera, otro poemario La palabra sin habla y tienes inédito un libro de cuentos, además de formar parte del consejo de redacción de la revista El Puro Cuento. ¿A qué se debe tu explosión de creatividad en tierras aztecas?

Ariadna Vásquez: Creo que eso que llamas explosión de creatividad se debe más bien a que en estos momentos estoy en constante contacto con la literatura, más de lo que estuve allá, y se debe también a que estoy estudiando letras y eso me permite estar más cerca de los libros que más disfruto y de los que no, pero que sirven muchísimo como estudio.

Yo pienso que uno puede escribir en las peores condiciones posibles, si no tienes tiempo, si no tienes dinero, si no tienes espacio o tranquilidad espiritual, lo que sea, eso más bien tiene que ver con el escritor, muchos de los grandes escritores han creado sus mejores obras en situaciones de crisis, así que eso tiene que ver con el escritor, con la relación que se va desarrollando con la escritura, la disciplina que se va creando a través del tiempo; yo nunca he sido muy disciplinada pero, últimamente, en los últimos años, he adquirido, casi sin darme cuenta, cierta capacidad para escribir en cualquier condición. Si antes no escribía tanto allá en Santo Domingo, tuvo que ver más conmigo, porque siempre encontré ese tipo de excusas como el trabajo, el tiempo, y esas cosas, aquí es igual, te subes a un mundo ajeno y cuando menos lo crees miras a tu alrededor y estás llena de ocupaciones; yo lo que trato es de escribir lo más que puedo, y sobre todo leer más, estudiar mucho más; eso ayuda mucho.

LB: Hiciste realidad tu sueño de dedicar un número de la revista literaria El Puro Cuento a la narrativa joven de República Dominicana. Reuniste cuentos de Rey Andújar, Juan Dicent, María Isabel Soldevilla, Hyden Carrón, Frank Báez, Rosa Silverio y tú, todos veinteañeros largos. ¿Crees que ya hay una nueva generación de escritores dominicanos con una obra en marcha, un discurso, un contenido y posiciones estéticas encontradas frente a la última generación reconocida (la de los ochenta)?

AV: Yo creo que en cierta medida sí hay un discurso distinto, la literatura de esos escritores que mencionas no está cercada por la posguerra, ni por el pensar, por ejemplo; hay una estética distinta en cuanto a cómo decir lo que se dice, pero no sé si son posiciones encontradas, creo que son más bien muy individuales, distintas, complejas, en el sentido de que son sutiles y concretas a la vez, esos escritores que salieron publicados en El Puro Cuento son muy diferentes entre sí, y creo que cada uno de ellos tiene influencias que a veces convergen, pero que generalmente se sienten muy separadas.

LB: ¿Cómo llegas a la revista El Puro Cuento? Háblanos también de tus compañeros de la publicación y del prestigio que tienen en México.

AV: El proyecto de El Puro Cuento llegó a mí en una cantina; estaba tomando cervezas con el actual director de la revista y él me planteó que tenía la idea de hacer una revista que fuera exclusivamente de cuento, porque en México, después de la desaparición de la revista El Cuento, de Edmundo Valadés, no había nada parecido, entonces hablamos con los demás que ahora integran el consejo de Redacción, Daniela Camacho, Carlos Galindo y Óscar Rocha García, y entre cerveza y cerveza quedamos en llevar a cabo la idea de Carlos López.

Una de las cosas que más disfruté al inicio del trabajo fue cuando íbamos creando las secciones y buscándoles nombres, nos reíamos muchísimo; siempre fue así, un grupo de charlatanes que se reunían para reírse y pendejear, pero extrañamente, a trabajar mucho y muy duro, y así fue dándose.

Los miembros somos todos jóvenes, muchachos, el único señor es Carlos, él lleva 25 años dirigiendo su Editorial Praxis, aquí en México, una editorial consagrada y que ha servido de motor por todo ese tiempo para los nuevos escritores latinoamericanos; los demás son Daniela Camacho, con quien publiqué el poemario bicéfalo En la punta de la lengua y la Palabra sin habla; ella es poeta y estudia letras en la unam, Carlos Galindo es, además de parte del consejo editorial, el diseñador de la revista, y Óscar Rocha García, que también estudia letras en la unam.

Los más jóvenes son Óscar y Daniela que tienen 26 años, creo; yo que tengo 29 y Carlos Galindo 30. En fin, es un proyecto encabezado por gente joven, que apenas estamos comenzando en este camino de la escritura, escuincles, como dirían aquí en México. De todas formas, yo ahora solamente estoy como colaboradora, por cuestiones de tiempo y porque estoy trabajando en la tesis de la maestría.

LB: ¿Qué reacción ha tenido en México el número de la revista dedicado a la literatura dominicana? ¿Qué expresiones has escuchado en favor o en contra de los cuentos publicados?

AV: La reacción ha sido muy buena; yo no estoy muy integrada con el trabajo de distribución de la revista, pero he escuchado muy buenas críticas de la mayoría de los cuentos, poca gente conoce la literatura dominicana aquí en México, sólo conocen a Pedro Henríquez Ureña por razones obvias, a Juan Bosch también, y ahora a Pedro Antonio Valdez por la publicación que hizo Alfaguara de su novela Carnaval en Sodoma, pero en general la revista ha tenido muy buena acogida porque, como te dije, no existía una revista dedicada solamente al cuento en México, y como es una revista tipo libro coleccionable, pues la gente la ha comprado muchísimo.

LB: ¿Qué reacción ha tenido la embajada dominicana ante este hecho cultural de trascendencia que, creo, es la primera vez que ocurre en México?

AV: El número dedicado a Dominicana fue presentado justo cuando la Embajada estaba realizando sus actividades culturales por el 27 de febrero, así que la Embajada nos ofreció colocar las revistas en un staff que tuvo en la Feria del Libro del Palacio de Minería, que es una feria muy importante en la ciudad. La revista de poesía Alforja publicó el año pasado, creo, una antología de poetas dominicanos muy buena, así que no es la primera vez que una revista mexicana da a conocer parte de la literatura dominicana.

LB: Entre el cuento, la novela y la poesía transcurre tu vida creativa. ¿En qué género te sientes mejor? ¿Cómo te complementas entre estos tres géneros tan disímiles y complejos? ¿Piensas decidirte por la novela, definitivamente?

AV: Ahora mismo, mi escritura solamente transcurre entre el cuento y la poesía, y creo que me siento igualmente bien en cualquiera de los géneros, depende en lo que esté trabajando.

Si estoy clavada en un poemario, pues me la paso consagrada a la poesía y a todo el proceso que lleva intentar hacer poesía, que es muy obsesionante a veces. Y cuando estoy en cuentos, pues me siento un poco más abierta a dejarme llevar y al mismo tiempo a organizar mejor ciertas cosas como estructura, voces, diégesis, y eso también lo disfruto mucho porque el cuento me permite experimentar con nuevas tendencias narrativas y eso verdaderamente me apasiona.

LB: ¿Serás una emigrante definitiva o volverás a tus calles de siempre a sudar los apagones y a reírte de las ocurrencias de los clientes de Parada?

AV: Uff, eso no lo sé, no sé por cuánto tiempo estaré aquí ni sé cuándo llegaré a Dominicana, pero segurísimo que cuando vaya voy dispuesta a sudarme los apagones.

LB: ¿Crees que a la literatura dominicana le faltó garra para impactar en el mundo?

AV: Pues no sé si diría que les faltó garras para impactar el mundo, la verdad es que nunca nos hemos destacado demasiado en la literatura a nivel internacional, salvo algunas excepciones muy claras y magníficas, claro; y no sé si se deba a la ubicación geográfica o a ciertas tendencias de ir repitiendo y repitiendo moldes de escritura, o a recibir mayor influencia de literatura española que de escritores ingleses, por ejemplo, o estadunidenses, no sé la verdad, pero creo que el esfuerzo siempre valdrá la pena y lo más importante es tratar de experimentar con cosas nuevas o de reinventarnos a través de las palabras, que a fin de cuentas se nos ponen siempre disponibles, y sobre todo, disfrutar el acto de escritura, cualquiera que sea la connotación sobre el gozo que alguien pueda tener.

LB: ¿Te molesta que la mayoría de nuestros intelectuales estén afiliados a la política para poder sobrevivir?

AV: No, no me molesta, creo que al final es una opción, no necesariamente una obligación; te puedes afiliar a otro tipo de trabajo y también puedes sobrevivir. El intelectual, además, debe estar ligado de una forma u otra a la política de su país, el escritor no necesariamente, pero tampoco está sujeto a no estarlo; la mayoría de los escritores tienen una fuerte convicción política y social, sea ésta correcta o no; la mayoría de los ingenieros tal vez también la tienen, el escritor ejerce un oficio también, eso no le suprime su derecho a estar cerca o no de la política.

 

Luis Beiro entrevista a Ariadna Vásquez

Listín Diario, República Dominicana, junio, 2007

 


Viñeta

Por amor al cuento

Teresa Dey

Durante los últimos diez años de rabiosa competencia comercial, las grandes editoriales en México han adoptado la tendencia estadunidense de seguir los dictados del mercado masivo; les interesa vender, no crear lectores. Por alguna razón, dicen que las novelas se venden mejor que los libros de cuentos y se niegan a recibir originales de este género corto, sobre todo si se trata de la obra de escritores jóvenes. Como si en nue

Todavía no hay reseñas para este libro.

© 2017, Editorial Praxis / Reservados todos los derechos
Vértiz 185-000, col. Doctores, del. Cuauhtémoc, 
06720, México, DF, telefax 57 61 94 13